domingo, 19 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD.

La Virgen y el Niño. Carlo Maratta.



Querid@s poetas: Nuestro padrino de boda, el poeta Gerardo Diego, nos envió a Peque y a mí la felicitación de la Navidad 1977 con el poema que transcribo a continuación. A tod@s os deseamos que estas navidades os acompañe el Niño Dios.


¿De dónde le viene la luz
a la luz de la nieve?
Está el Niño rompiendo su capullo
y ya se le ve la sonrisa.

Ay, que no puedo,
que nos arde y deslumbra
esa luz que nos ciega y enamora.
Déjame cerrar los ojos ahora.

Ay, que a mis párpados llama
esa luz que nos besa y nos quiere,
esta luz que sonríe y no llora.
Déjame abrir los ojos ahora.



martes, 14 de diciembre de 2010

Adentrarse en el bosque.






Adentrarse en el bosque.

Caminar y caminar
sin un proyecto,
no ver nunca la luz,
esquivar las sombras,
mientras los árboles te miran,
inánimes;
quizás un débil temblor,
un estremecimiento,
algún sonido,
pero siempre la soledad
y el silencio.






miércoles, 24 de noviembre de 2010

Densidades.






Densidades.

Hoy pulvericé un terrón de tierra lentamente,
y la blanda arena se deshizo entre mis dedos,
transmitiéndome efluvios de siglos y milenios,
percibiendo vestigios de creación de mi vida
en el montón de tierra disuelto entre mis manos.
En ese polvo cósmico estaba mi retrato,
mi figura, mi frente, mis ojos, mi cabeza,
diseñado claramente y ahora reencontrado
en esos polvorientos terrones de mi tierra,
emblemáticos de un mundo que ha sido compactado
por las fuerzas ignotas de la naturaleza.
Estaba plenamente impregnada mi sustancia,
disuelta entre mis dedos, y no supe qué hacer,
me emocionó distinguir mi cara en el retrato,
besé la arena, lloré con ansia y desconsuelo,
apretándola estremecidamente entre mis manos,
me tumbé de espaldas con los brazos extendidos,
con los ojos abiertos y ofrecí mi persona
al misterio de la conjunción universal,
De modo que era verdad, que estoy hecho de tierra,
y he sido concebido por el fuego y el agua,
dibujado por espasmos telúricos y sismos,
moldeado en la arena, formada mi sustancia
con tierra de otros cuerpos amados y vividos
en la plenitud de su existencia temporal,
¿soy un montón de tierra convertido en arena,
un reflejo fugaz de la luz universal?
no sé entonces por qué estoy subiendo al suburbano
para ver a toda prisa la Quinta Avenida
y admirar el Art Decó ¿puede que tal distancia
aleje tanto a la realidad de mi sustancia?
el ruido de los trenes, los frenos chirriantes,
esa chica que me mira pero no me ve,
¿seré tan viejo ahora como cuando nací?
¿ está mi retrato en la arena desdibujado?
Ya no recuerdo mis rasgos, puede que no existan,
borrados por el aire, por el agua y el fuego,
elementos puros que a todos nos han creado
y que la modernidad, de pronto, ha destruido,
recuperar la arena blanda para esculpirla,
y rehacer mi frente, mi cabeza, mi figura,
es un imperativo, es algo imprescindible
para ser yo el mismo y no traicionar al mundo
de esos antepasados que han creado mi esencia,
y que hoy día se encuentran perdidos y olvidados
en este mundo del Art Decó tan modernista,
en esta revolución de principios e ideas,
en este maremágnum de modernas tendencias,
oscuro amasijo de espurios amores nuevos,
alejados de la densidad de mi sustancia.
Mi vida parece que ha cambiado en este entorno,
mi retrato se ha perdido y no quiere aparecer,
será cuestión de buscarlo y tenerlo presente,
no me importa recibir lo nuevo, lo moderno,
si se suma a mi esencia nacida y conformada
por los genes seculares de antiguos ancestros,
partir de lo viejo para hallar en lo moderno
las nuevas fórmulas, las palabras generosas
que actualicen mi manera de pensar y amar,
para que esa chica del suburbano me vea
cuando me mire, y nos sintamos tan unidos
que la distancia y la realidad se confundan.
¿sonrió levemente? no sé, quizás pensara
que yo existía y nos habíamos amado
en algún momento evolutivo de nuestro ser,
la memoria y el amor a veces se confunden
cuando tenemos necesidad de ser amados
y un suburbano puede servirnos como causa
de una conexión inocente y desesperada,.
Bella entre las bellas nació esa mujer amada,
tan lejos pero siempre recordando su esencia,
una ligera mirada sin ninguna causa,
un seísmo nuevo removiendo mis entrañas
sumándose a mis viejos y siderales sueños.
Y tú, ¿quién eres, ese retrato, blanda arena,
por qué sumidero ha desaparecido entonces?
los viejos tics ya han sido ahora reemplazados
por la falta de sustancia de esta algarabía
y te encuentras desvalido frente al nuevo mundo
que, en torno a ti, te envuelve y después de fascinarte
te sumerge en el ruido, absorbe tu palabra,
y ni pensar te deja en la historia de tus sueños,
pronuncias amor, esperanza, vida, e intentas
diseñar de nuevo la figura que perdiste,
al percibir la huella de una extraña mirada,
pero quedas en silencio al abrirse las puertas
y encontrarte vacío, sin ella en la parada.



domingo, 21 de noviembre de 2010

Los encinares.


Los encinares.

Mis raíces son profundas
como las de una encina,
con cimientos de lentos latidos
,
mi esencia es como la suya,
densa por dentro, fibrosa por fuera,
y no se puede abrir con hacha o destral
sino con la palabra.
Las lágrimas de la encina son verdes y eternas,
y nacen de una madera fuerte y leñosa,
las mías son prontas y fáciles,
resultantes de una débil sustancia
y permanecen en el silencio,
sin que nadie las comprenda
ni persona alguna las recoja,
por lo que no servirán para nada mis raíces,
mi fibra se perderá en el suelo
y mi palabra desaparecerá
en la inmensidad del espacio y del tiempo.
Por eso, cuando me adentro en los encinares,
escondo tras ellos mis latidos
y me disuelvo entre sus lágrimas verdes,
en el silencio, a distancia,
creyendo que seré eterno, como ellos,
sin que arda con la llama del fuego ni el destral
me derribe, reservando mis palabras
para que se sumen a sus lágrimas sin maduración alguna,
verdes y eternas, en un estadio total de plenitud.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

De la tierra.

Sierra de Filabres.


De la tierra.


La tierra de la que vengo es dura, pero fértil,
tiene brazos y muslos de agua cuando llueve,
si la piso me duelen las entrañas
y no duermo hasta hacerme perdonar.

Esa es mi tierra, ya lejana,
tan pegada a mí por el viento y el agua
que se convierte en mi propio barro,
del color de mi propia carne.

Se seca con el tiempo,
me aprisiona y me hace daño, y me grita
y me envuelve en su aroma,
tan lejano y ácido como un limón naranjero,
de un sur que fue en mi tiempo
enraizado en mi espina dorsal
diluyendo su ácido en mi sangre.

Siento que mi memoria se hunde
en ese barrizal y no puedo recordar
sólo intuir, quizás imaginar,
ya no hay restos,
sólo espinas de chumberas en el recuerdo.

Si tengo ocasión, enterraré en ella mi corazón
y lo repartiré para que se disuelva en pedazos,
unos en mi tierra, otros en mi historia,
el resto diseminados en la vida de los demás.

Porque no hay historia, sólo tierra,
amasijo oscuro de amores espurios.

El altar parroquial está abierto,
vinos de uva clara, oráculos rituales,
abrazos, genuflexiones,
la razón sórdida en el eco de las piedras,
de los cardos, de las sementeras
de odios y pasiones, de verdades antiguas.

Este joven que declina el saludo ¿eres tú?

No hay edades, sólo murciélagos
abriendo el atardecer sobre la tapia del cementerio
que no era para ti.

Ese pater, vestido de sotana negra ¿eres tú?

No hay razones, sólo fantasmas disueltos
en la neblina de tu historia,
que te han contado pero que no has vivido,
ahora enterrada en ese cementerio que no era para ti.

Hay casas blancas de balcones cerrados,
ecos moriscos que resuenan en las tapias,
alcaparras en los arcenes, cardos en las laderas.
sequedad en el abrevadero de la plaza,
absoluto silencio que te asfixia y anula,
y no recuerdas nada, porque ya es tarde
para recomponer las grietas que sirven para avistar tu historia,
porque no está contada, sino enterrada en ese cementerio
que no era para ti.

¿Quién me robó la historia,
dónde están los amigos que tenía que haber conocido,
las niñas de trenzas morenas que tenía que haber amado,
las canciones del hogar que nunca habría olvidado?

Sólo puedo sumar silencios y sentir angustia,
porque la vida que te han contado, mi vida,
no se puede sustanciar en esta tierra,
que el viento, el agua y el tiempo han convertido en barro.



lunes, 15 de noviembre de 2010

Evocación de Gerardo Diego.


Gerardo Diego Cendoya.




Evocación de Gerardo Diego.


Quisiera hallarme junto a ti, Gerardo,
en tus versos humanos recordarte,
cándido en el amor, pleno en el arte,
habitando tu espíritu de nardo.

Quisiera reencontrarme en tus palabras,
llegar cerca de ti para sentirlas,
oír tu clara voz, y repetirlas,
abonando el terreno que me labras.

Son tus versos divinos resonancia
del mundo sideral que nos separa
y nos mantiene lejos de por vida.

¿Podría ser verdad que mi sustancia
se impregnase de ti si yo escuchara
en do mayor tu esencia concebida?




Gerardo Diego Cendoya, padrino de mi boda (Santander, Cantabria, 3 de octubre de 1896 – Madrid, 8 de julio de 1987)


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Al poeta colombiano Aurelio Arturo.

Poeta Aurelio Arturo Muñiz.



Al poeta colombiano Aurelio Arturo.

Yo no puedo aceptar que el tiempo trunque
tu espléndido recuerdo meridiano,
amante fiel del pueblo colombiano,
forjador de poesías en tu yunque.
En tus sueños de pólenes y estrellas,
polvaredas de versos y canciones,
duendecillos de luz y de emociones,
creaste las metáforas más bellas,
la tierra, el aire, pájaros volando,
banderas guacamayas, resonancias
de mujeres de trenzas y de infancias,
aros de horizontes, lluvias danzando,
sueños y nubes, versos en memoria
de tu Colombia siempre, haciendo historia.


Aurelio Arturo Martínez. (La Unión, 22 de febrero de 1906 - Bogotá, 24 de noviembre de 1974).


Recuerdo de Angel González.

Angel González Muñiz.



Recuerdo de Ángel González


Un remanso de paz en la enseñanza,
un temblor silencioso de las hojas
de aquel rosal perdido, rosas rojas,
en hálitos de amor y de esperanza,
un caminar sencillo, la ironía,
tiempo a tiempo por ti necesitada,
lecciones magistrales, la callada
y silenciosa voz de la poesía.
Para llegar a ti, fue necesario
resucitar la lengua castellana,
la más tímida y pura lengua llana
sin comparsas, sin luz, sin escenario,
y así lograr la imagen soñadora
de tu humilde palabra, que enamora.




Ángel González Muñiz (Oviedo, 6 de septiembre de 1925 – Madrid, 12 de enero de 2008)

martes, 9 de noviembre de 2010

En la muerte de Alejandra Pizarnik.

Alejandra Pizarnik.




En la muerte de Alejandra Pizarnik.



Si confundes la voz en tus plañidos,
del mismo verso de tu propia historia,
y encuentras otra vez en tu memoria,
ese amor que se rompe en tus gemidos,
recuperen tus venas la corriente,
no descienda tu pulso de gigante,
resuenen tus latidos al instante,
en tu verso de amor adolescente,
y si el silencio puede disiparse
con el fúlgido son de tu palabra,
fecunda desazón que siembra y labra,
podrá tu voz final recuperarse.
No tendrás la cosecha si te mueres,
ya no te queda tiempo, nada esperes.



Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 – Ibídem 25 de septiembre de 1972)



lunes, 8 de noviembre de 2010

Soneto a María Blanchard.

Mujer con abanico.

La bretona.

La convaleciente.


María Blanchard.



Soneto a María Blanchard.


María Blanchard, ¡ay! pintora mía,
estrella vanguardista montañesa,
pude por fin hallarte en la francesa
corte gris de Victoriano un día.

Reconocida fuiste en tu tardía
juventud malherida, la princesa
de tus cuentos de niña, la sorpresa
de los pintores íntegros un día.

Con tu diseño roto y modernista,
imagen de tu estampa deformada,
quisiste recobrar en tu pintura

con una nueva etapa de cubista
aquella infancia triste malhadada,
y cambiar para siempre tu figura.





María Gutiérrez Blanchard, pintora española, nacida en Santander (Cantabria) el 6 de marzo de 1881 y fallecida en París, 5 de abril de 1932.



domingo, 7 de noviembre de 2010

La verdad eterna.


La verdad eterna.

En la verdad reposa mi esperanza,
el máximo objetivo de mi vida,
la expectativa siempre renacida
de tener sinceridad y confianza .

La verdad no se tira ni se lanza,
se expone simplemente de partida,
y si por los demás no es compartida
hay que aceptarlo sin perder templanza.

Ya que la realidad suele mostrar
que la sinceridad no es patrimonio
de la escala social que nos gobierna,

quiero en esta poesía reafirmar
con clara voluntad mi testimonio
de amar a la verdad pura y eterna.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Mi abuelo. (Canción infantil)



Mi abuelo es dulce como un flan de chocolate,
mi abuelo es bueno como el jugo de melón,
mi abuelo es sabio como veinte diccionarios,
es que mi abuelo es un abuelo superior.

Mi abuelo tiene un jardín lleno de flores,
mi abuelo tiene, siempre tiene la razón,
tiene gracia, tiene coco, mi abuelito es especial,
unos piensan que está loco, y es genial.

Mi abuelo tiene una raqueta con pedales,
mi abuelo tiene un patinete nadador,
mi abuelo tiene unos zapatos que andan solos,
es que mi abuelo es un magnífico inventor.

Mi abuelo tiene una avioneta submarina,
mi abuelo tiene un submarino volador,
tiene gracia, tiene coco, mi abuelito es especial,
unos piensan que está loco, y es geniaaaaaaaal...

No sé quién escribió esta canción, pero me parece encantadora. La oí cantar a unos niños en una escuela infantil de Huelva.
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BUCOLICA.


Bucólica

El remanso de un río permite que se reflejen
las hojas de los chopos lindantes,
¿No es hermosa la quietud de las aguas,
sólidas, estancas, profundas?

Apenas un ligero temblor en su superficie
al rozar la brisa la limpidez de su espejo,
un rumor de hojas trémulas,
quizás el canto de un mirlo,
o algún convulso movimiento
en la profundidad del remanso
orquestan la sinfonía de las aguas claras,
de la vida quieta e inalterable.



¿Verdad, amor, que aquí nos sentimos una vez
unidos en nuestras esencias,
aliados ante la densidad de los chopos,
inmersos en el sosiego del momento?



No me avergüenza escribir
un poema romántico, idealizar bucólicamente
nuestro instantes de entrega,
recordar aquellos momentos felices
de nuestra soledad de enamorados.
A veces me desconcierta ser siempre
lo que se tiene que ser,
olvidando acaso que la felicidad
consiste en elegir, en escoger,
al margen de los compromisos
de la sociedad que nos domina.


Este silencio verde de los chopos,
reflejado en las limpias aguas del remanso,
ese acorde musical de los mirlos,
el olor húmedo de la brisa,
y la caricia del agua en la ribera,
todo tan cercano y evidente,
es un regalo de aquellos dioses
que tan lejanos suelen estar
de nuestros pensamientos.



Recuerdo intensamente tu cabello al aire,
los efluvios de tu cuerpo
la suavidad de tus manos,
la delicia de tu voz
y tu evanescente mirada alejándose
hacia las altas ramas de los árboles
mientras mis ojos perdidos
recorrían tus márgenes,
inmersos en la belleza del encuentro.


Puedo sentirme anonadado
al recordar aquellos bucólicos momentos,
y desearía cantar como un juglar occitano
las esencias de mi dama,
el perfil bucólico de nuestro momento,
pleno de romanticismo y de libertad.
Regresaré a ese instante de nuestro amor
siempre que mi ánimo desfallezca
y, si los dioses lo permiten,
allí acamparé entre la yerba
y los chopos frondosos,
recordando tu imagen
cerca de las riberas del remanso.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Sentados en un banco.



Sentados en un banco.

Sentados en un banco del paseo
dejamos que cayese la lluvia de otoño,
sintiendo sus gotas
deslizarse lentamente sobre nosotros,
arrastrando fluidos y aromas
en un ambiente de vahos y humedades.
Deseé que no volviera a salir el sol,
que sólo brillara la luz de tus ojos
y que tu aroma no se perdiera en la brisa,
convirtiéndose en gotas de perfume
que impregnasen mi piel.
Tú, la deseada,
la reflejada en el iris de mis ojos,
bella bajo la lluvia,
transmitiendo amor,
despertando ensoñaciones sobre un banco
que quizás otros,
quizás también nosotros.
habíamos imaginado.
Las hojas de los árboles descendían
a intervalos, brillantes, doradas,
y el paseo se escondía bajo el lento,
arrítmico vaivén de las hojas caídas.
Un sentimiento de ternura,
de cálido entendimiento.
se apoderó de nosotros
al contemplarnos en el silencio
del atardecer de nuestras vidas,
en el otoño de nuestro trayecto vital.
Vi de nuevo tu imagen
reflejada en el iris de mis ojos,
esta vez borrosa,
quizás por las gotas de la llovizna,
y te apreté firmemente en un abrazo.



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sábado, 30 de octubre de 2010

Música y Poesía 5 -Cançó i dansa nº 6 Frederic Mompou.

Frederic Mompou con la pianista Eugenia Gassull.



Cançó i dansa nº 6

Me encuentro tocando, Frederic
tu danza pausada, lenta,
apenas un débil latido del corazón;
son mis dedos los que tiemblan
al no poder medir tu emoción interna
en notas arrancadas de lo profundo de ti,
sonar de tu íntimo campanario,
expresión de tu contención y reserva.
A veces una nota leve, tímida
que parece diluirse, solitaria,
entre los acordes medidos
de tu caudal de pretérita emoción.
Y luego la danza otra vez,
unas pocas notas,
otra vez el repique triste de campanas,
como expresión del drama de la vida,
un tañido humilde de tu juventud,
apenas perceptible
y una nota grave, aislada, espléndida,
cerrando tu danza final.

Por favor, leed este poema por segunda vez, despacio, para escuchar simultáneamente la canción grabada por el propio Frederic Mompou.


Música y Poesía 4 - Música y poesía en la red.

Queridos amigos: ante de seguir con este ciclo de música y poesía, quiero recordar en este momento el análisis que realicé en mi blog "meditaciones y relatos" para que aquellos que no tuvieron la oportunidad de leerlo comprendan un poco mi amor sobre la música y la poesía en nuestra Red.



Palau de la música



Orquesta Nacional de España


La poesía y la música en la red.

"ut queant laxis / resonare fibris / mira gestorum / famuli tuorum / solve polluti / labii reatum, Sancte Joannes" (Antiphonale Monasticum, 922, Liber Hymnarius, 382).


Inicio esta reflexión sobre la música y la poesía en la red citando el texto anterior para recordar a Guido d'Arezzo (992-1050), monje benedictino italiano, que fué el renovador de la notación musical, y dió nombre a las seis primeras notas de la escala (ut, re, mi, fa, sol, la), basándose en la primera sílaba de cada uno de los versos del himno de San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono "Ut queant laxisqueant ". El italiano Bononcini (m. en 1673), como el sonido ut, por ser cerrado, no parecía prestarse tan bien a los ejercicios de solfeo, lo suplió por do, sílaba más abierta y más sonora, pero los franceses todavía usan a veces el ut.

Desde niño he sentido una profunda admiración por el desarrollo realizado por el hombre para conseguir la notación de los sonidos musicales. Su trabajo de autoreflexión, su intercambio de esfuerzos y la expansión de los conocimientos adquiridos, ha permitido el progreso asombroso de la notación del canto oral y la música escrita y posteriormente ejecutada en instrumentos diseñados y perfeccionados en unos muy cortos períodos de tiempo.

De la tradición musical oral se pudo pasar a una noción griega: la música teórica. El canto no estaba considerado como la música verdadera, que es una ciencia al nivel de los estudios más superiores. Desde entonces se abre un foso: a un lado están los cantores tradicionales, que graban en la memoria y transmiten los textos importantes pero que ignoran la teoría musical; al otro lado están los sabios, para quienes esta ciencia llegó a formar parte del trivium (gramática, retórica y dialéctica), ciencia del lenguaje en el que la música analiza el ritmo verbal, o del cuadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía), ciencia matemática y física que realiza el análisis acústico de los sonidos. (Mirtha Facundo - La música Académica)

Creo, quizás románticamente, que los verdaderos poetas han heredado, como Orfeo de Apolo y la musa Calíope, el don de la música y la poesía. Admito también, naturalmente, la importancia de la palabra, y sigo creyendo en la inspiración inesperada y embriagadora de los poetas.

Que la música y la poesía van a menudo entrañablemente unidas se evidencia leyendo a poetas como Gerardo Diego que afirmaba;"No es necesario cantar en ningún momento, de eso ya se encarga mi verso"

Aunque la poesía y la música evolucionaron por caminos singulares y distintos, utilizando la música instrumentos variados, la poesía se basó fundamentalmente en el instrumento de la palabra, lo que no es poco, utilizando repeticiones, aliteraciones, juegos de palabras y, por supuesto, rima.

Hablar de la unión poesía y música se evidencia con nitidez en la red, unas veces por la musicalidad intrínseca de las poesías enviadas y casi siempre por la utilización de la técnica de internet para acompañar a la palabra escrita con el sonido musical, complementándose ambas con la impresión en las entradas de fotografías, videos y otras singulares y virtuosas técnicas.

Como dije anteriormente, no deseo sujetarme a ninguna estructura preconcebida para continuar mis ideas, porque me he propuesto exponerlas obedeciendo aquello que decía la canción popular vasca:

Iruten ari nuzu
Khilua gerrian

que traducido al español quiere decir:

La rueca en la cintura
Es mi tarea hilar

A fuer de ser repetitivo, deseo indicar que una crítica (del
griego κριτικός "capaz de discernir") es, y naturalmente lo es en mi caso, una mera opinión personal, resultado de las impresiones que me han ido produciendo las lecturas de las poesías, relatos y opiniones de los participantes en la red. Las afirmaciones de cualquier estudio crítico deben llevar normalmente un apoyo documental, pero yo voy a ser simplemente un observador, al mismo tiempo ingenuo y amigable , sólo permitiéndome, como acompañamiento de mis observaciones, citar o publicar obras y pensamientos de los amigos de la red, asumiendo que la amistad estará siempre por encima de mis posibles opiniones porque, como decía R.M.Rilke en sus "Cartas a un joven poeta" "Nada es tan ineficaz como abordar una obra de arte con las palabras de la crítica".

Atendiendo a este espíritu, no me voy a apoyar en ningún aparato documental, sino que me voy a limitar a citar a los autores de las ideas o comentarios que se incluyan en este estudio crítico, con plena libertad y sin sometimiento a estructuras preconcebidas, como expuse anteriormente, y recorrer un camino sobre un conjunto de obras de arte humildes, expresivas, de altas cualidades personales y lanzadas al aire con la desenvoltura de una naturalidad inteligente y cautivadora.

A veces la poesía se refiere a un instrumento concreto, idealizándolo, como en el poema de Azpeitia sobre una guitarra, creando metáforas deliciosas que nos transportan al silencio de la noche, donde resuenan sus acordes hasta el amanecer:


Guitarra de medianoche.

Seis cuerdas cruzan tu cuerpo
de madera repujada,
seis vírgenes anudadas
entre trastes y tornillos,
que cantarán con mis dedos
esquinas de madrugadas.

Verjas de hierro entreabiertas,
se asoman a las ventanas
escuchando conmovidas
el llanto de tus seis voces.

Tres se quejan llorando,
las otras tres,… solo cantan.

Cuerpo de mujer valiente,
ciega de luz y de enaguas,
crispada de seda y brillos,
no quieres que llegue el alba.

Verjas de hierro que escuchan
indiscretas tus suspiros,
tres son graves, tres me llaman.

Estremecida la noche….
se durmió sobre la cama,
la luz no quiso escucharla.

Mañana cuando despiertes,
el sol quebrará tus ansias….


En ocasiones, la poesía describe intuitivamente el momento de la creación musical en la mente de Beethoven como Soledad Sánchez Mulas en su poema “Silencio”


Silencio

Y un susurro de notas en la mente,
vivas dentro,hendidas en la carne
que se ha abierto al barbecho
en la muda distancia
de un pentagrama negro.

Silencio... y soledad.

El genio y el arrullo del nueve
gestando dentro,
mágica enéada sorda a los aplausos,
acunando las almas
en cuatro afortunados
movimientos.

Silencio, soledad... y silencio.

Un bosque silencioso
de arracimadas notas suspendidas
en las ramas del pecho,
una preñez de mudas alegrías
para el mundo,
el genio quieto,
con la piel erizada
y el oído del alma agigantado.

Noray, en un hondo poema, desborda la música romántica sobre la naturaleza escuchando una espléndida ejecución pianística de Rubinstein:


Cuando Rubinstein interpreta a Chopin.


Los pétalos de los girasoles
están destinados a morir de amor
cuando Rubinstein interpreta a Chopin
al llegar cada puesta de sol

También los lirios azules
terminan estremeciéndose de frío
si se descubre el crepúsculo
y en sus entrañas se abre el vacío.

Sólo las heladas magnolias
saben esperar ese instante preciso
que, aunque siempre es efímero,
late en el ardor de la memoria.


Guillermo R. Galgiardi. (Revista Filomúsica) nos deleitó con un poema de una dimensión y un tiempo universales :

Siempre Wagner.


Vuelve a subir mi sensibilidad.
y a bendecir mi entendimiento.

Se levanta mi alma
en las alas de su música excelsa.

Nada, nada,
puede compararse
con la cima de esas ondas sonoras.

Altura, cumbre,
ascenso a esferas superiores, indecibles.

La mayor herencia de mi padre,
que me aproxima al Otro, Divino.

Reina el supremo arte
de Guillermo Ricardo Wagner.

En sus círculos centrífugos:
Todo.
¡Siempre Wagner!

Escribí en una de mis reflexiones sobre la poesía en la red que, cuando el poema nace de la ensoñación, como resultado de una profunda llamarada interna que viene desde lo alto, o de lo profundo de la tierra, no existen límites para su desarrollo, ni cauces referenciados a un fin determinado, pero cuando el poema nace al escuchar la música, todo cambia, y el poeta se encuentra con un objetivo concreto. La música está allí, sonora, desafiante, llenando nuestra alma, esperando la decisión del poeta, que tiene que percibirla y comprenderla para poder escribir sobre ella.

Alcanzar la esencia de la música al escucharla depende de muchos factores. Uno muy principal, del que tanto se habla, es el oído musical, pero existen otros muchos factores, como la educación recibida, el ambiente familiar y la educación musical, entre otros muchos. Lo que se entiende como oído absoluto es la habilidad de nombrar y reconocer
estímulos auditivos aislados sobre la base de la nota misma sin ninguna referencia externa.

Dicho de una manera sencilla, si una persona teclea una nota del piano sin que pueda verse el teclado, el poseedor de oído musical absoluto puede identificar el nombre de la nota y su octava.

Los poseedores de oído absoluto no llegan a una de cada diez mil personas. El oído más «útil» para un
músico es el oído relativo, ya que el oído absoluto prácticamente no tiene ningún uso práctico en la percepción y ejecución de la música, excepto en la facilidad para acompañar y tocar en grupo, al ser el instrumentista capaz de oír las notas exactas en las que se encuentran los otros intérpretes. También los directores de orquesta pueden beneficiarse de esa capacidad.

El oído relativo (de «relación») es el que permite percibir si alguna frecuencia dentro de una obra está desafinada, o sea, está en desacuerdo en «relación» con todas las demás frecuencias de la obra. Generalmente la persona que posee oído absoluto también posee un buen oído relativo.

También sería posible escribir un poema sobre una música, no sólo por su percepción auditiva, sino por la percepción visual de una partitura. Un buen amigo mío, director de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, me contó un día que preferiría quedarse sordo a quedarse ciego, porque es capaz de percibir el sonido musical leyendo la partitura “desde abajo hasta arriba y desde la izquierda hacia la derecha”. ¿Increíble, verdad?

Recordaba yo, al iniciar estos trabajos sobre la poesía en la red, la frase “Como si nunca hubiera sido mía, dad al aire mi voz “, de Claudio Rodríguez . Esta idea de libertad para expresar las opiniones en la red, produce muchos buenos encuentros y espléndidas discusiones a través de los comentarios, llegándose a una verdadera amistad entre los participantes, no por cercanías físicas, sino espirituales. Recuerdo, por ejemplo, una estupenda discusión entre Antonio Martín Ruiz y Amando Carabias María, hablando sobre el Oratorio de Navidad BWV248 (Bachswerkeverzeichnis 248) y La Pasión según San Mateo (BWV244) de Johann Sebastián Bach. Merece la pena intervenir en esas tertulias de la red y enriquecerse con la opinión de personas tan interesantes.

Existen alguna entradas en la red que nos permiten el acceso a una música de privilegio. “El coro de los niños de Tölz( realizado por Euterpe) o “La Música Académica”, de Mirtha Facundo, por ejemplo, nos permiten la posibilidad de estar al tanto de los movimientos musicales más completos.

Sobre la disparidad entre poesía y música, Marcos Pallau interviene con una décima aplicada a la frase “La música empieza donde acabe el lenguaje”, de Ernst Theodor Wilhelm Hoffman, compositor y cantante tenor alemán, que formó parte del movimiento romántico en la literatura de su país.

Décima a Hofmann.

¿Música quieres escuchar
en lugar de oír mi verso?
¿Quieres nublar mi universo?
¿No quieres adivinar
el lado oculto inverso
que mi alma te revelará?

Cuando mi corazón abras
mi poema confesará
que esa música empieza
donde acaben mis palabras.

Para terminar esta breve crítica sobre nuestra red y teniendo en cuenta que yo quise ser pintor, quise ser poeta, quise ser músico y soy el trabajador de esta entrada, me voy a dar la oportunidad de publicar dos brevísimos poemas escritos por mí sobre dos magníficos músicos catalanes:

Al escuchar la interpretación que grabó Pau Casals de la tradicional canción catalana “El cant dels ocelles” en el auditorio de la Casa Blanca de Washington me decidí a escribir un soneto como homenaje a este sensacional violonchelista.

El cant dels ocells.

Un gorjeo de aves, un rumor,
un trémolo, la música enraizada
en tu tierra, primavera evocada
en inicial escena de candor.

Los pájaros esconden su temblor
en tus manos creadoras y ya nada
impide que suene, emocionada,
la nota sostenida del cantor.

Distancia, lejanía, abatimiento,
prolongada tristeza del momento,
los bajos se mantienen dominantes.

Un último aleteo decreciente
sobrevuela tenuemente los entrantes
y sostiene la nota concluyente.


El estudio en si menor de Fernando Sor fue mi interpretación favorita cuando estudié guitarra clásica, escribiendo este poema en base a la interpretación del maestro Narciso Yepes que consiguió, en mi opinión, un sonido especial.




Un sonido especial.

Un sonido especial, acompasado,
repetición precisa y consistente,
una emoción auténtica y latente
en la digitación del encordado,

un inicial momento adolescente
del músico estudiante enamorado,
un sentirse a los cielos transportado
por una pulsación arborescente.

¿Podré medir el tiempo de mi vida
Sin oírte otra vez y regresarme
con esta precisión de ti aprendida?

Vivir de nuevo quiero tu armonía,
y en tu pulso vital abandonarme,
porque si no pudiera moriría.


Música y poesía 3 - Ráfaga. Joaquín Turina.


Sevilla. Torre del oro.


Joaquín Turina.



Ráfaga.



El trémolo en la noche, la crecida
del sonido del sur en barlovento,
la guitarra, la brisa, el aire, el viento,
la ráfaga en su origen prometida,

el singular punteo, la medida,
la intensidad de todo el movimiento,
la pasión andaluza del momento
la danza de los quiebros sostenida;

de repente, irrupción de rasgueados,
la carrera veloz de pulsaciones,
el virtuosismo lacerante en frío,

y siempre en los acordes ya pausados,
desde el tenso temblor de los bordones,
el silencio andaluz, tan hondo y mío.



********************************************************
JOAQUÍN TURINA (Sevilla 1882 - Madrid 1949) Comenzó sus estudios musicales en Sevilla y, a partir de 1902, los continuó en Madrid con el pianista José Tragó. En 1905 marchó a París, ingresando en la Schola Cantorum donde estudió piano con Moritz Moszkowsky y composición con Vincent d'Indy. El encuentro con Isaac Albéniz en 1907 hizo que su música diera un giro y se orientara definitivamente hacia un nacionalismo inspirado en el folklore español.





miércoles, 27 de octubre de 2010

Música y Poesía 2 - El cant dels ocells.

Pau Casals ensayando.


Recital de Pau Casals en la Casa Blanca.


El cant dels ocells.


Un gorjeo de aves, un rumor,
un trémolo, la música enraizada
en tu tierra, primavera evocada
en inicial escena de candor.

Los pájaros esconden su temblor
en tus manos creadoras y ya nada
impide que suene, emocionada,
la nota sostenida del cantor.

Distancia, lejanía, abatimiento,
los bajos se mantienen dominantes,
prolongada tristeza del momento.


Un último aleteo decreciente
sobrevuela tenuemente los entrantes
y sostiene la nota concluyente.





El Cant dels ocells (canto de los pájaros, en castellano) es una canción popular catalana, de origen desconocido y tradicional de Navidad. La letra gira alrededor del nacimiento del niño Jesús.

Aun cuando se desconoce el nombre del autor original, es común que se asocie con la figura del ilustre violonchelista catalán Pau Casals.


Pau Carles Salvador Casals i Defilló (El Vendrell, 29 de diciembre de 1876 - San Juan de Puerto Rico, 22 de octubre de 1973)


Música y poesía 1 - La música callada de Frederic Mompou.

Frederic Mompou



Acorde Frederic Mompou.



Frederic Mompou y Clara Janés.





Música callada.




Es tu alma, Frederic, lo que me llega,
tu espíritu templado y silencioso,
soy yo quien calla y guarda tembloroso
la emoción que tu música me entrega,

siento lo que tú sientes, el que ruega
comprender tu silencio esplendoroso,
tu música callada es fondo y poso,
latir del corazón que mi alma anega.

En tu esencia hay profunda resonancia,
extensa vibración, notas trenzadas,
espacios y sonidos detonantes,

mixtura de saber y de elegancia,
que recuerda campanas olvidadas,
y épocas muy felices, ya distantes.


Frederic Mompou i Dancausse, también Federico Mompou (Barcelona, 16 de abril de 1893 -ibidem- 30 de junio de 1987)

domingo, 24 de octubre de 2010

Poesía y pintura en la Red.


Estudio en el barrio de Batignolles

Autor: Henri Fantin-Latour
Fecha:1870
Características:204 x 270 cm.
Museo:Museo de Orsay


Queridos amigos: como llevo un tiempo, por diversas causas, publicando poemas sobre pinturas, me he decidido a revivir un ensayo que hice el año pasado sobre poesía y pintura en la red. Comenzaba yo a participar en esta maravillosa red, por lo que me habré dejado en el tintero muchos poemas y poetas admirables. Pido por ello perdón.


En el Estudio en el Barrio de Batignolles figuran gran parte de los pintores del Salon de Refusés, a quienes admiro.
El que está pintando es Edouard Manet, el que mira de frente es Claude Monet.

***********


Creo que es conveniente recordar lo que escribí anteriormente respecto a mi desordenada intención de reflexionar sobre la obra poética de mis amigos de la red. Se supone tal vez que cuando un poeta presenta unos estudios de crítica poética, lo ha de hacer con un ademán de pedir excusa; al poeta, según una idea órfico romántica normalmente vigente, le está vedado el uso del pensamiento por ser él instrumento pasivo de la inspiración, del fluido poético que cae desde lo alto o más probablemente, que asciende desde lo profundo de la tierra y le posee su embriaguez divina (José María Valverde). Yo creo, quizás también románticamente, que los verdaderos poetas han heredado, como Orfeo de Apolo y la musa Calíope, el don de la música y la poesía. Admito también, naturalmente, la importancia de la palabra, pero creo en esa inspiración inesperada y embriagadora de los poetas.

Cuando el poema nace de la ensoñación, como resultado de una profunda llamarada interna que viene desde lo alto, o de lo profundo de la tierra, no existen límites para su desarrollo, ni cauces referenciados a un fin determinado, pero cuando el poema nace de la contemplación de una pintura, todo cambia, y el poeta se encuentra con un objetivo concreto, quizás en el sentido que indica Vicente Aleixandre en su “El poeta canta por todos” de Historias del corazón:

Allí están todos, y tú los estás mirando pasar. ¡Ah,sí, allí, como quisieras mezclarte y reconocerte!


Porque la pintura está allí, frente a nosotros, desafiante, contemplada, esperando la decisión del poeta, como expresa tan bien Rafael Alberti en su “A la pintura”:

A ti, lino en el campo. A ti, extendida
superficie, a los ojos, en espera.
A ti, imaginación, helor u hoguera,
diseño fiel o llama desteñida.


Y es en esa contemplación cuando puede surgir esa llama creadora, ese fluido poético que describe en palabras el impacto que la pintura produce en el poeta, como observaba John Keats:

dejad entonces a la alada fantasía ir errante
por el pensamiento todavía extendido ante ella,
abrid de par en par la puerta de la jaula de la mente
y ella saldrá como una flecha elevándose hacia las nubes
.


Y desde esa contemplación, creados por una profunda inspiración y compuestos con una singular elegancia de ideas, palabras y metáforas, he podido encontrar diferentes poemas sobre pinturas de amigos de la red, decidiéndome por ello a realizar un breve comentario sobre las mismas. No voy a editar las pinturas correspondientes a sus poemas; si hay interés en contemplarlas, o leer la totalidad de cada poema, se puede acudir directamente a su blog en cada caso. Aquí sólo deseo reflejar la emoción que yo he sentido, también como poeta, al contemplar cada pintura y leer despacio cada poema con el fin de captar ese fluido misterioso que, sin saber cómo, de dónde viene y por qué, llega hasta nosotros.

Al encontrar una entrada con una poesía dedicada a una pintura, mi primera sensación es siempre la que tuvo aquel hombre (Alegoría de la caverna-Platón-Libro VII de la Republica) al salir de la oscuridad y acostumbrarse progresivamente a la luz. Miro en silencio, pausadamente, la imagen del lienzo, intento comprender lo que su autor intentó pintar, analizo sus detalles, sus colores y su luz, finalizo observando el conjunto de la obra y, a continuación, me detengo a leer sin prisas la poesía que el autor de la entrada dedica a esa pintura.

Tengo la obsesión al leer un poema, de captar el aroma personal que identifica la naturaleza del autor. Es una sensación poco explicable, probablemente una intuición, que me ayuda a situarme dentro del mundo del poeta. Es quizás el resultado de haber leído tanta poesía durante tantos años, lo que me permite probablemente adivinar la juventud o la madurez del escritor, o las fuentes en que ha bebido su cultura pero, no obstante. la inspiración inesperada y embriagadora de los poetas puede deshacer cualquier consideración práctica como la que acabo de exponer. Leído el poema y contemplada la pintura, siempre queda en mí una emoción interior nueva e irrepetible.

Un pintor excepcional, Vincent Van Gogh, ha sido comentado por diversos poetas de la red. Quisiera recordar aquí la poesía de Soledad Sánchez Mulas sobre su obra “El Almendro (1890)”, que describe la técnica y la emoción artística del pintor intuyendo su presencia en la fiesta de“La Fregeneda” para captar las esencias de un almendro en flor con estos deliciosos versos:

Debió embriagarse
con las olas de espuma de las copas,
con el mar de rosadas caracolas sonoras,
en la playa de fiesta de la flor del almendro.

e imitar los colores y formas de sus árboles:

Manar nudos fecundos en las ramas
arrolladores verdes,contundentes cinabrios,
algún violeta roto de tanto azul y rojo enamorado

No sólo emplea Soledad unas bellísimas metáforas sino que además demuestra un dominio de las técnicas y colores pictóricos. Yo, un simple aficionado a la pintura, le escribí para que me aclarara la palabra garanza, sobre la que ella no tardó en informarme gentilmente. Lo prodigioso de estos versos es que nos hace reproducir los colores en nuestro cerebro y nos llena los ojos de líneas y colores sin necesidad de contemplar el cuadro. Es el impresionismo puro.

Tengo que confesar que en mi adolescencia deseé aprender a pintar y tomé unas muy breves clases de pintura, sin ningún éxito entonces y a pesar de varios intentos, sólo he pintado unos pocos cuadros, bastante mediocres. Seguramente imité los tiempos iniciales de Rafael Alberti, primero la pintura, después la poesía, sin su vocación ni su energía vital, ni su altura creadora

Mil novecientos diecisiete
mi adolescencia, la locura
por una caja de pintura,
un lienzo en blanco, un caballete

Pude conversar con Rafael en mi afortunado encuentro ocasional con él en la calle Princesa cerca de la Plaza de España de Madrid en una de sus estancias en la capital. Le vi cargado con las bolsas de la compra y le abordé llamándole: ¡Rafael! Me preguntó ¿me conoces? Y yo le contesté con un poema que me sabía parcialmente de memoria:

Sobre tu nave —un plinto verde de algas marinas,
de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar,
capitán de los vientos y de las golondrinas,
fuiste condecorado por un golpe de mar
.


Le hizo mucha gracia mi presentación y estuvimos charlando un buen rato en la misma acera. Le conté el impacto que me habían producido su libros “A la pintura” y "Marinero en tierra" Nunca olvidaré ese encuentro. (Ya conté este episodio en una entrada anterior de mi blog)

Hay otros poetas de la red que no sólo escriben poesías contemplando los lienzos de otros pintores sino que pintan sus obras para acompañar a sus propias poesías.

Este el caso de Laura Gómez Recas en su poema “Desideratum” donde acompaña a una bella acuarela con versos tan profundos como:

Hojas retorcidas por el tiempo
con colores inventados
esculpieron el asfalto
de rojo y amarillo
y el ocre retorciendo los caminos
con los pasos diminutos por la vida

fundiendo en sus versos pintura y vida, o su poema “Playa” en los que expresa su amor por la libertad y su atónita mirada ante la grandeza de la tierra y la fecundidad de la palabra

Fronda de un jardín libre
mandarina sobre frambuesa
la palabra se hizo viento
de emigración silenciosa
con voluntad de pandemia


Otros poetas como Jesús Arroyo, contemplando el cuadro “Mujer pintada” de Don Diego, evoca la ausencia de una mujer y hace promesas para recuperar su amor con estas bellas y rotundas promesas:

Si volvieras a esta casa
gris, falta de alegría
prometo pintar azules
al desierto de agonía
y verdes bajo cien lluvias

A veces, en la contemplación de la pintura y al conjuro de la fecundidad nacen las aguas de los ríos, tan diversas, unas veces silenciosas, otras deslizándose, otras de colores traspasados de sus riberas. Soledad Sánchez Mulas vuelve a enviarme su sentir poético con unos versos escritos al contemplar a G. Courbet,en Jóvenes a orillas del Sena, 1856-1857, óleo sobre lienzo, Musée du Petit Palais.

Rueda el cansancio, lento y recogido,
silbando en las orillas
Pero aún destilan vida
y me llevo el azul fosilizado
escurriendo tranquilo debajo
de los puentes.

Versos de un poeta en la red comparables a otros que siempre me atrajeron como los de Gerardo Diego en su “Romance del Huécar”:

Nunca vi un río tan íntimo
nunca oí un son tan de seda
en el resbalar de un ángel

Juan Ramón Jiménez en su poesía:

no se ve el agua
pero en su presencia oscura
se baña
la desnudez eterna
para la que el hombre es ciego.

los versos de Miguel Hernández sobre el río Tajo:

Eres todo de bronce navegable,
de infinitos carrizos custodiosos,
de acero dócil hacia el mar doblado

y los incomparables versos de San Juan de la Cruz:

¡Oh cristalina fuente
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
tus ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

Participan en la red algunos pintores-poetas que nos envían sus pinturas acompañadas de poesías, como Adolfo Payés y poetas relevantes, como Noray, que nos envía sus poesías acompañadas de pinturas, a los que dedicaré otra oportunidad como crítico informal y amistoso.

Para terminar esta breve crítica sobre nuestra red y teniendo en cuenta que yo quise ser pintor, quise ser poeta, y soy el trabajador de esta entrada, me voy a dar la oportunidad de publicar dos brevísimos poemas escritos por mí sobre dos magníficos pintores:



Sorolla. El balandrito.



A veces el mar es el camino para mi alma,
desplegadas sus velas
por el empuje de mi niñez,
para hacer estela, sin conocer el rumbo,
sola en su inmensidad,
navegando hacia lo insondable,
sin entender la rosa de los vientos,
ni la luz de las estrellas.






Claude Monet. Camille y su hijo.


La brisa se llevó el color negro
y diluyó el blanco con los demás colores
para lograr la sutil, incorpórea visión de tu mujer
en una colina mágica de ensueños y de flores.

Pero ¿es posible pintar sólo con el alma,
sin pinceles ni óleos, sólo con la brisa del mar?
Camille enlaza la brisa, la luz y el movimiento,
mirándote desde su volátil y etérea lejanía.

La luz, la luz, el prodigio de tu pintura,
la forma subordinada, la elusión de las masas,
la espontaneidad al aire libre,la invasión del color
bajo tu luz.

sábado, 23 de octubre de 2010

Edgar Degas. Impresionista de la forma.


Soneto dedicado al poeta y amigo José María Alloza.




Edgar Degas. Ensayo de danza.


Edgar Degas. Café Canvas.



Edgar Degas. Clase de danza.

Edgar Degas. Boceto de bailarina.




A Edgar Degas.
Impresionista de la forma.

Pintor impresionista de lo interno,
experto de la forma y la postura,
seguidor de la mujer en tu pintura,
convertiste lo clásico en moderno.

Supiste ver y recoger lo tierno,
dibujaste el ballet con la soltura
de un magistral diseño de figura,
un trazo fino y un apunte eterno.

Esa pálida luz de candilejas
que ilumina los bordes que recortas
por tu gran obsesión del movimiento,

nace de tu color, y te asemejas,
por la gracia y dulzor que nos aportas,
a un gran maestro del renacimiento.



Hilaire-Germain-Edgar de Gas, más conocido como Edgar Degas (París, 19 de julio de 1834 – ibídem, 27 de septiembre de 1917), fue pintor y escultor.



jueves, 21 de octubre de 2010

Cinco pintores de ensueño. 5 - Claude Monet.

Quinto y último soneto en el silencio.

Claude Monet. Madame Monet y su hijo.



Claude Monet. Ninfeas.



Claude Monet. Blanche pintando en el jardín.


Prodigiosa ninfea florecida
en un jardín de sueños y creencias,
regalo de virtudes y de esencias
al servicio de un alma envejecida.

Evangélica Marta fuiste en vida,
sosegada, feliz, sin estridencias,
ejemplo de filiales confidencias,
milagro de Lucila renacida.

Si yo fuese pintor te adornaría
el cabello con flores de ninfeas,
te pondría collares de colores

y en la piel de tu rostro pintaría
el color de la vida que recreas.
trenzando lo mejor de mis amores.


Cinco pintores de ensueño. 4- Edouard Manet.

Cuarto soneto en el silencio.

Edouard Manet. Autorretrato.




Edouard Manet. Comida campestre.


Edouard Manet. Licor de ciruela.

Licor de ciruela.

No dejes que despierte de su ensueño
mi lánguida mirada atormentada,
perdida en lo profundo de la nada,
luz cenital de mis ojos sin dueño.

Quizás la suavidad de mi diseño
oculte la tristeza acumulada
del alma que se esconde en la fachada
de la dulce figura que yo enseño.

No comparto mi brandy con ciruela,
aislada en el café de las tertulias;
a nadie le interesa mi presencia,


yo no soy parte de ninguna escuela,
estoy sola y guardo mis angustias
en el triste desván de mi existencia.


Cinco pintores de ensueño, 3 - Toulouse Lautrec.

Tercer soneto en el silencio.



Henri de Toulouse-Lautrec. Suzanne Valadon.


Henri de Toulouse- Lautrec. Le Moulin Rouge.


Henri de Toulouse -Lautrec. La Lavandera.



La lavandera.


¿Es del anochecer o de la aurora
esa luz que dibuja tu postura
y perfila la grácil compostura
que envuelve tu figura y enamora?.

Una mirada honda, soñadora,
plena de reflexión y de hermosura,
la máxima expresión de la pintura
en tu mano que sobre el plinto aflora.

La vida existe fuera de tu entorno
y puede que haya un sitio que te espera
para acoger tu sueño y tu esperanza,

el lienzo hará posible tu retorno
desde tu realidad de lavandera.
hasta el espacio que tu anhelo alcanza.


Al cuadro “La lavandera”.
Henry de Toulouse Lautrec.



martes, 19 de octubre de 2010

Cinco pintores de ensueño. 2 - Santiago Rusiñol i Prats.

Segundo soneto en el silencio.

Santiago Rusiñol i Prats. Café de Montmartre.




Santiago Rusiñol i Prats. La morfina.



<> Santiago Rusiñol i Prats pintando a Ramón Casas i Carbó.





El arte por el arte de Santiago Rusiñol.

Hablar de Rusiñol y su figura
es hablar de su amor por la belleza,
su afán de sencillez, no de grandeza,
y su interés por la literatura,

del Cau Ferrat, taller de su pintura,
de sus lienzos, exentos de tristeza,
y de su fértil obra y su destreza
en el diseño de la imagen pura.

Dels Quatre Gats, donde sus tertulianos,
hablando de la vida y la morfina
llegaron al final a formar parte

de círculos sociales y mundanos
para aplicar su propia medicina,
la receta del arte por el arte.




Cinco pintores de ensueño. 1- Ramón Casas i Carbó

Queridos amigos: escribí a un conocido poeta contemporáneo con el ruego de que me valorara ponderadamente los sonetos y poemas que realicé en recuerdo de cinco grandes pintores. La contestación fué el silencio. Pasados unos meses, y como parece que mi poesía no debe merecer su comentario, voy a recordarla en cinco entradas sucesivas. Si queréis guardar también silencio, no me desilusionaré como me ocurrió y dió lugar a mi "Antipoema", porque os considero buenas personas y amigos. Gracias.

Primer soneto en el silencio.

Ramón Casas i Carbó. Interior al exterior.

Ramón Casas i Carbó. Después del baile.

Ramón Casas i Carbó. El tándem.




El tándem de Ramón Casas.


Su singular pasión por la pintura,
la armonía total de sus colores,
su interiorización, sus exteriores,
el dominio de la caricatura,

resaltan y confirman su figura
como el líder genial de los pintores
de una generación en los albores
de una clara pasión por la aventura.

Señor de tertulias y pinceles,
discutidor moderno de teorías,
esclarecido autor del arte nuevo,

quisiera ser contado entre tus fieles
y recordarte siempre en mis poesías,
para ser en el tándem tu relevo.


lunes, 18 de octubre de 2010

Sólo tú conoces.






Sólo tú conoces.



Podrá ser un espacio lleno de flores,
un palacio entre las nubes,
algo nunca imaginado por nadie,
cerca de los luceros, allí,
más adelante, en tu calle,
un poco más allá.

Sólo tú conoces ese espacio,
eres la dueña de tu camino,
tú, mi niña,
y va a ser tu gran secreto;
nadie podrá saber que no es un sueño,
que ángeles y arcángeles
van a recibirte,
que todos van a recordarte
por tu maravillosa
forma de correr hacia tu espacio,
más adelante, en tu calle,
un poco más allá.

Todos tendrán lágrimas de alegría
al saber que lograste llegar,
que lo hiciste casi sin darte cuenta,
y que tu carrera fué tan maravillosa
que, casi sin cansarte,
alcanzaste los luceros, allí,
más adelante, en tu calle
y sólo un poco más allá.


lunes, 11 de octubre de 2010

El gran silencio.

Abadía cartuja de Grande Chartreuse - Alpes franceses.



El gran silencio.


Pasó antes del Señor un viento huracanado,
que agrietaba los montes y rompía los peñascos:
en el viento no estaba el Señor.

Vino después un terremoto,
y en el terremoto no estaba el Señor.

Después vino un fuego
y en el fuego no estaba el Señor.

Después se escuchó la voz de una brisa tenue.
Elías, al oírlo, se cubrió el rostro con el manto
y salió a la entrada de la gruta” (1 Re 19,11-13).

Yo he tenido la libertad para escoger el silencio,
mi gran silencio interior,
y recibir una brisa tenue desde arriba,
donde los aires se crean y recrean,
se diluyen y disuelven.

Esa brisa ha irrumpido en mi interior,
donde habita mi pensamiento
y ha entrado en mi profunda humanidad,
barriendo mis rincones más escondidos
deshaciendo convicciones estériles,
principios antiguos, ideas novísimas,
que han confundido mi alma hasta ahora,
y me inducen a pedir misericordia,
porque mi alma no es de alcorza, ni su interior es dulce,
sino un torbellino de dudas sin solución.

El otoño se acerca inexorable,
ya lo noto en mi piel,
y las tardes son más cortas,
los amaneceres más difusos,
los pensamientos más profundos,
mi silencio interior me duele
y me induce otra vez a pedir misericordia.

¿Por qué la luz es tenue y está tan alejada?

Un irresistible deseo me empuja hacia ella,
y si los dioses tuviesen conciencia
de lo que soy y de mi sustancia,
la luz me llevaría a una solución definitiva,
pero seguiré viendo la luz, que sigue tenue,
cada vez más oscilante y lejana,
manteniendo hacia mí su gran silencio.

Y yo seguiré buscando
entre las hojas secas del otoño
y las nieves del invierno, en mi soliloquio,
algún camino que me conduzca
a la cercanía de la luz.

Es ahora cuando refuerzo mis vínculos
con la sustancia de mi evolución eterna,
los sentimientos ancestrales,
las bellísimas imágenes maternales
historia viva de mis antepasados,
los alternativos ruidos y silencios
de seres como yo, que me antecedieron
y me encuentro cada vez más alejado
de la cruel indiferencia de los dioses.


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